El segundo viajecito que hicimos los tres por Holanda, llevó nuestras patas hasta La Haya; según me han dicho, en España tenemos la sana manía de cambiar los nombres de los lugares extranjeros y adaptarlos a nuestra lengua de modo que el nombre original no es La Haya sino Den Haag.
Nada más llegar a la estación, vimos que ese día se celebraba allí una media maratón, por lo que había mucha gente por todas partes y mucho ambiente. La ciudad me gustó mucho; tenía muchos sitios de interés turístico y las calles eran bonitas y animadas, con las tiendas abiertas, a pesar de ser domingo. Recorrimos las calles del centro en busca de buenas fotos; el sol brillaba con fuerza y a mí me dieron ganas de tumbarme en algún sitio mientras ellos paseaban, pero me dio miedo perderme.
Buscamos un sitio para comer, y entramos en un sitio muy acogedor de sanwiches, bocadillos y ensaladas, a un precio razonable (ya voy entendiendo algo de dinero). Después paseamos en busca de un Capuccino en algún lugar con encanto; a mí no me dejaron tomar café porque saben que la cafeína no me conviene (entre otras cosas porque me vuelvo loco), así que yo me conformé con un vasito de leche. Continuamos caminando y fuimos a visitar un edificio muy bonito: El Palacio de la Paz. Por lo que escuché, lo empezaron construyendo con la idea de que tuviera varias torres pero, debido a la falta de dinero, al final solamente se construyó una, lo cual le da al Palacio, un aspecto curioso. Allí estuvimos parados un rato sacando fotos y después emprendimos el camino de vuelta a la estación de tren.
Cuando nos subimos al tren, decidimos pararnos en Delft para conocerlo un poquito; fuimos hasta lo que parecía el centro y nos encontramos la curiosa iglesia Oude Kerk, cuya torre está inclinada. Paseamos por el borde de un canal, y fuimos a ver un molino antiguo de esos típicos holandeses. Una hora después, cogimos de nuevo el tren para volver a Eindhoven y ya en casa descansamos en el sofá que, por lo menos a mí, falta nos hacía.
Miau
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La Haya – Den Haag – The Hague
Good morning! Today I woke up with a lot of
energy and I have awakened to Javi with my runs along the house; then, I have
decided to write a bit to relax myself.
The second trip that we made all together
in Netherlands led our paws to The Hague; according with the things that I
heard, in Spain we have the habit of changing the names of the foreign places
and adapt them to our language, so the original name is not The Hague, is Den
Haag.
When we reach the train station of Den
Haag, we saw immediately that this day there was a half-marathon in the city.
For that, there were a lot of people in the street and a really good
atmosphere. I like the city a lot, it had a lot touristic places and the
streets were beautiful and lively, with all the stores open in spite of that it
was Sunday. We walked the streets of downtown searching good photos; the sun
was shining brightly and I wanted to lie down somewhere while Carmen and Javi
walking but I was afraid to lose myself.
After that, we searched a place to eat
something and we found a cozy place that serves sandwich and salads with a good
prize (I begin to understand something about money). Then, we walked searching
a friendly place to take a cappuccino but they don’t let me to take coffee
because they that the caffeine is not good for me (among other things, I go
crazy) and I took a glass of milk. We kept walking and we went to visit a
beautiful building: the Peace Palace. According that I heard, at the beginning
of the construction, the architects planed that the building have more towers
but, due to the lack of money, they only constructed one, and now the Palace
have a curious aspect. We made some photographs here and after that, we came
back to the station.
In the returning train, we decided stop in
Delft to visit that small city. We went to the downtown and there we found the
curious church called Oude Kerk, whose tower is inclined. We walking near the
canal and we went to see an old windmill, typical Dutch. One hour later, we
took the train other time to return to Eindhoven and when we arrived home
finally, we could rest, totally needed for me.
Meow.
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